Abrirse camino

Buenos Aires. Ciudad gris. Ciudad de la furia. Jungla de cemento…
A pesar de eso, un buen día decidí dejar mi Tucumán natal y comenzar una nueva vida aquí. Tenía un amor, y con eso me bastaba.
Y sí, al principio fue gris y oscuridad, hostilidad y cemento. Pero de tanto extrañar el verde empecé a perseguirlo, a buscar la naturaleza en los pliegues de los edificios, a dejarme llevar en caminatas sin destino.
Así fue como descubrí una ciudad que esconde lugares increíbles, verdaderos oasis urbanos que se convirtieron en mi refugio. Al mismo tiempo conocí proyectos maravillosos de personas que apuestan, cada uno desde su lugar, a reconectar con la naturaleza y construir un mundo más sustentable.
¿Por qué no compartir todos esos hallazgos?
Con esas ideas en mente nace este blog, como un espacio para sumar mi granito de arena mostrando esa otra cara de la ciudad y difundiendo esas historias que -estoy segura- merecen ser contadas.
Bienvenidos y gracias por acompañarme!

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